Los dos modelos más importantes que Ford fabricó en Gran Bretaña tras la II Guerra Mundial fueron el Consul y el Zephyr. Marcaron tendencia y llamaron la atención por sus suspensiones delanteras, inéditas hasta la fecha: eran independientes tipo MacPherson. Fueron los primeros coches que recurrieron a este esquema que se implementó hasta el punto de que la mayor parte de los automóviles actuales lo utilizan (algunos incluso en las ruedas traseras). El motivo de su popularización estriba en que se trataba de una solución sencilla, eficaz y barata.

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